Es necesario señalar que los docentes tenemos un compromiso moral de prepararnos en el mismo sentido, bajo amenaza de ser ampliamente rebasados por nuestros estudiantes, pero principalmente para responder a la responsabilidad moral que exige nuestra profesión con respecto a la actualización. ¡Preparémonos docentes! Si la montaña no viene a nosotros, nosotros tenemos que ir a la montaña. Debemos reaccionar a los nuevos retos que enfrenta la profesión docente, las competencias que nos demandas en el nuevo proceso de enseñanza-aprendizaje. Debemos observar las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías como herramienta didáctica, son de igual importancia y es necesario aprovechar todas sus potencialidades para formar seres humanos más justos, más capaces, más cooperativos, competentes y competitivos. Es determinante afirmar que lo importante no es la tecnología como tal sino lo que los actores formadores, los docentes, puedan hacer del elemento tecnológico para humanizarla
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